Fantasma_07.gif (23156 bytes)¿QUÉ ES LA MEDIUMNIDAD?

Se llama Mediumnidad a la Canalización Telepática con entidades espirituales o con el Thetán (90% espiritual no encarnado) de cada persona. El espíritu se comunica mediante conceptos y el decodificador (o mente) de médium transforma dichos conceptos en lenguaje hablado. Esta técnica no es recomendable para aquellos canalizadores que son muy emocionables o tienen altibajos psicológicos, ya que los espíritus del error pueden aprovecharse de esa circunstancia, no solo para transmitir mensajes equivocados, sino también para perturbar a dicho médium, desestabilizando aun más su estado.

La mediumnidad, también llamada canalización telepática, es la manifestación característica del espíritu desencarnado (o del thetán, como se denomina al Yo Superior del espíritu que está encarnado), y no el fruto de sensibilidades o anomalías del sistema nervioso. Es una facultad que en su percepción psíquica se engrandece en la misma medida en que evoluciona y se moraliza el espíritu del hombre. Su expresión más elevada fue cuando el Maestro Jesús cedió su cuerpo para dar cabida a la Energía Crística. La mediumnidad es un recurso que faculta el intercambio entre los "vivos" de la tierra y los "muertos" del otro lado, y sirve como puente o ligazón para que Altas Entidades Espirituales como Cristo (actual Logos Dimensional), Jesús (actual Logos Solar), Johnakan-Ur-el (Juan Zebedeo, el discípulo amado y alma gemela de Jesús), Buddha, Saint Germain, Kahlil Gibrán, Confucio, Sócrates, Allan Kardec, etc., presten con sus oportunos mensajes un valioso Servicio a la humanidad. Esta aseveración pretende disipar el error muy común de creer que los líderes espirituales, después de abandonar el cuerpo físico, se desentienden totalmente de la suerte de aquellos discípulos o seguidores que guiaron en la tierra. La mediumnidad es un fenómeno resultante de la hipersensibilidad psíquica que, en el presente, surge entre los hombres, en concomitancia con el fin de la "Era de la Materia" y el umbral de la "Era del Espíritu", etapa en la que los seres humanos se verán impulsados, como un imperativo determinado por la evolución del planeta, hacia el estudio y cultivo de los bienes de la Vida Eterna. Debe tenerse en cuenta que, aunque muchos movimientos filosóficos o espiritualistas no utilicen la palabra "médium" (para distinguirlos, quizás, del tan cuestionado espiritismo), sus mediadores no dejan de encuadrarse en la técnica sideral de la manifestación mediúmnica, cuando captan los mensajes directamente de sus maestros o por vía de la intuición, como lo hacía hace dos mil años Jesús, por ejemplo, o más recientemente Ron Hubbard, fundador de Dianética y Cienciología. En estas circunstancias se encontraba también como médium el reverendo G. Vale Owen, protestante, cuando recibía los mensajes mediúmnicos de su progenitora en la sacristía de su iglesia, y Alice A. Bailey, que psicografiaba en el ambiente iniciático las orientaciones del Maestro Tibetano. Eran médiums, asimismo, la fundadora de la Sociedad Teosófica Helena P. Blavatsky y también muchos de sus afiliados, como el obispo anglicano Leadbeater y Geoffrey Hodson. Los profetas eran médiums poderosos (Jonás, Isaías, Jeremías, Ezequiel y muchos otros). En la esfera católica eran también efectivos médiums Santa Teresita, Antonio de Padua, Don Bosco y Vicente de Paul, por citar solamente algunos. Más allá, entonces, de cualquier denominación o interpretación dada a este tipo de manifestaciones por las instituciones filosóficas o espiritualistas ("gracia", "milagro", "don profético", etc.), todas son, en esencia, fenómenos mediúmnicos.
En el libro de Alice A. Bailey Tratado de los Siete Rayos, editado en 1936, en la página 155 se lee:
"En las próximas décadas la ciencia penetrará más hondamente en el reino de lo intangible y trabajará con médiums y aparatos hasta ahora desconocidos. Se descubrirán los medios que facilitarán el contacto con los que actúan fuera del cuerpo físico, y un grupo de médiums operará como intermediario para un número de científicos que están en el más allá y aquellos que aún tienen cuerpo físico".

La mediumnidad es la comunicación entre seres humanos y entidades que no pertenecen al plano de existencia físico donde nos desenvolvemos. Existen muchas referencias históricas a este tipo de comunicaciones entre hombres y entidades de los planos espirituales. Todas las grandes religiones milenarias conservan, y así podemos constatarlo en los libros que nos han legado, referencias concretas a este hecho. La Biblia, el libro sagrado de la religión judeo- cristiana, relata un episodio ocurrido más de mil años antes del nacimiento de Jesús. En ese entonces, el rey Saúl hace echar de las tierras de Israel a todos los adivinos y nigromantes, porque la Ley de Moisés prohibía formalmente la evocación de los muertos. Y, sin embargo, el propio Saúl, atemorizado por el poder que estaban desplegando los filisteos, se apresuró a buscar un vidente clandestino, pues quería pedir consejo al profeta Samuel, que acababa de fallecer. Logró encontrar a una vidente, la maga de Endor, dirigiéndose prestamente a la casa de esa mujer. Llevaba vestiduras viejas para no ser reconocido y entró en la vivienda de la vidente, lográndose la comunicación mediúmnica. Fue allí cuando Samuel dijo a Saúl : -¿Por qué me perturbas evocándome? En los relatos mitológicos, Ulises consultaba al adivino Tiresias (10º canto de la Odisea) y Atossa convocaba al rey Darío (Los Persas, de Esquilo). También se lee en los poemas de Gilgamesh, el héroe asirio, cuando éste se comunica con su amigo Endiku, que había fallecido tiempo atrás. Es para destacar que, en todas las épocas, siempre hubo cristianos pidiendo favores a sus santos, con el convencimiento de que éstos podían escucharlos y atender sus requerimientos. Esto último con el beneplácito de la propia Iglesia Católica que, sin embargo, prohibió más tarde los intentos de comunicación con los espíritus - lo que demuestra que lo consideraba posible - porque decidieron asumir la proscripción de las antiguas legislaciones hebreas. En el Nuevo Testamento se habla de que Dios concede dones espirituales diversos. Entre ellos figura el Don de discernimiento de espíritus (1 Cor, 12, 10), pero las autoridades eclesiásticas decidieron en su momento que ese donde comunicación del que hablaba San Pablo no le había sido concedido a todo el mundo y acordaron preservar a los feligreses de los posibles contactos con espíritus malignos. Lo real, de todas maneras, es que la creencia de que es posible comunicarse con las entidades que habitan el mundo espiritual, es algo admitido desde hace milenios por todas las religiones. Lamentablemente, en Occidente, a causa de la prohibición religiosa y el miedo de ser quemados en la hoguera, la inmensa mayoría de los feligreses se abstuvo de intentar ningún tipo de comunicación con los espíritus… En este tema existe la avidez de la comunicación mediúmnica por la consulta con seres queridos que han desaparecido del plano físico o por averiguar temas futuros mediante la precognición espiritual. Dejan de lado lo más importante: Los mensajes de los Maestros de Luz, que pueden guiar el camino evolutivo del hombre. Es por eso que la segunda parte del libro EL CIELO RESPONDE consta de diálogos con distintas entidades espirituales de Luz que, a través de contactos mediúmnicos, dan diversos mensajes para la orientación de las personas que deseen acceder al camino hacia la Esencia Divina. Lo importante es tomar conciencia que somos espíritus en evolución y que la única manera de elevarnos es dando Amor.

Cada ser humano cumple en el plano físico un determinado rol (hombre, mujer, padre, madre, hijo, dentista, pintor, agrónomo, maestra, etc.) y la muerte no es más que la caída del telón que pone fin al personaje pero no al actor que le dió vida. El error del Espiritismo ha sido poner énfasis en la supervivencia del rol, ¡que es precisamente el que desaparece definitivamente! Nadie puede comunicarse con un ser querido (un padre, por ejemplo), de la misma forma que nadie puede comunicarse con el personaje de un film (¿quién sería tan iluso como para querer entrevistarse con James Bond, el personaje de ficción creado por Ian Fleming e interpretado en el cine por Sean Connery?). Sí es posible, y el Grupo Elron lo hace rutinariamente, la comunicación con el actor que lo interpretó. Cuando nosotros decimos, por ejemplo, que estamos en comunicación telepática con Thot (Hermes Trismegisto), lo que queremos decir en realidad, es que estamos en comunicación con Tar, el ser espiritual que interpretó ese personaje en Egipto y no con el propio Thot, que no era más que un rol efímero que desapareció cumplida su finalidad. La única muerte que existe, por lo tanto, es la del rol. Muere el personaje, pero no el actor-espíritu que le dio vida. Quiero aclarar muchas dudas que siembran algunas escuelas espirituales al decir que muchas parejas se relacionaron karmáticamente en vidas anteriores y, en la encarnación actual, pueden tener algunos conflictos. La solución que dan esos centros esotéricos es tratar de cortar los supuestos lazos kármicos que atan a las parejas hasta que ambos (o uno de ellos) paguen dicha deuda kármica. ¿Donde está la falla en dicha teoría? En que esas escuelas se olvidan (o desconocen) que solo encarnan los "personajes" y, al desencarnar los mismos, sus roles dejan de ser para dar paso al "actor" que los interpretó. Y si los que se involucraron fueron meros personajes, el espíritu (actor) no se genera ninguna deuda kármica y no hay lazos reales que cortar, pues el amor personal en esa vida termina al completarse el ciclo de esa encarnación. El "personaje" más importante fue el Maestro Jesús, quien enseñó el Camino del Amor como el más valioso de los senderos. Si recuerdan que solo encarna el 10% del total del espíritu, el mérito de Jesús fue invalorable. En la actualidad su espíritu es Logos Solar de este sistema y periódicamente brinda (a través de Mediumnidad) diversos Mensajes de Luz.
Las entidades espirituales se comunican mediante conceptos y la transmisión puede ser casi instantánea. No hay un lenguaje determinado en la comunicación, no hay una fonética. En el plano físico, la telepatía capta pulsiones emocionales y contenidos mentales. El azar y las variables aleatorias no tienen carga afectiva, por lo tanto, no pueden ser captadas. Cuando el médium se contacta con una entidad espiritual, su cerebro codifica el concepto del Mensaje y lo decodifica en el lenguaje original del "receptáculo". Esto significa que es totalmente falso que un médium, al "tomar" a un espíritu que en vida estuvo en determinada región, vaya a transmitir en ese idioma o con el acento de la región. Sí se ha notado en distintas sesiones de mediumnidad el tono o énfasis característico de cada entidad.Siguiendo con la canalización telepática, mientras los espíritus intercambian ideas entre ellos, sin que la cantidad de información retrase la comunicación, en el plano físico estamos sujetos a un lenguaje. Y es como si quisiéramos pasar todo el agua del mar a través de un embudo pequeño: el agua (concepto) va a pasar en forma de exiguo chorro (palabras), limitada por la estrechez del embudo (lenguaje).

La mediumnidad es el vehículo que permite la comunicación entre el plano físico y los planos suprafísicos, mal llamados "espirituales" porque es un término equívoco (los planos 2 y 3, por ejemplo, denominados "del Error", son habitados por seres que son precisamente todo lo contrario de lo que se entiende comúnmente por la palabra "espiritual".

A través de la mediumnidad, los espíritus que tienen cuerpo físico (encarnados) pueden comunicarse con los que no lo tienen (desencarnados).

MEDIUMNIDAD Fantasma_04.gif (25218 bytes)

Capacidad de establecer comunicación, en estado de trance, con entes supuestamente inmateriales, que a veces va acompañada de fenómenos físicos paranormales. La mediumnidad es una práctica antigua y universal que se realiza con el fin de comulgar con lo divino, profetizar, comunicarse con los espíritus de los muertos, ejecutar hazañas paranormales y canalizar la fuerza vital universal con el objeto de curar.

A los médiums se les ha conocido por denominaciones tan diversas como oráculos, adivinos, hechiceros, brujos, curanderos, ensalmadores, shamanes, videntes, místicos, sacerdotes, zahoríes, profetas y canal izadores.

La mediumnidad puede corresponder a dos grandes categorías: la mental y la física. En la mental, el médium se comunica a través de la visión interior, la clariaudiencia, y la escritura y el habla automáticas. La mediumnidad física se caracteriza por toques, apariciones, levitaciones y el movimiento de objetos y otros fenómenos paranormales. Los médiums de ambas categorías se comunican con los espíritus por intermedio de uno o más entes denominados "controles" (o espíritus guías), que por lo general permanecen constantemente con el médium. Entre los parapsicólogos prevalece la teoría de que los controles no son espíritus externos, sino aspectos secundarios de la personalidad del médium que se exteriorizan. Sin embargo, los creyentes aceptan la existencia de los espíritus.

El don de la mediumnidad se manifiesta a edad temprana, cuando el niño percibe el mundo oculto. Especialmente en Occidente, esta capacidad puede ser reprimida por los adultos que mantienen una actitud desaprobatoria. Pero la mediumnidad puede manifestarse a cualquier edad, pudiendo ser desencadenada por traumatismos como un golpe en la cabeza, por una intensa experiencia emocional, una experiencia al borde de la muerte o un dolor profundo. En el Occidente contemporáneo la mediumnidad es el sello del espiritualismo, y trata básicamente de la comunicación con los muertos. Antes del desarrollo del espiritualismo a nediados del siglo XIX, los mesmeristas habían descubierto que algunos sujetos, al ser "magnetizados" o hipnotizados, parecían caer bajo el control de los espíritus y comunicaban mensajes "desde el más allá".

A medida que el espiritualismo se difundía, comenzó a atraer hacia la mediumnidad principalmente a las amas de casa, no necesariamente porque las mujeres tuviesen una mayor predisposición hacia la mediumnidad, sino por el alivio que representaba en sus estrechas existencias. La mediumnidad atrajo la atención sobre estas mujeres y, lo que es más importante, les dio libertad tanto para viajar como para el escandaloso comportamiento "provocado" por los espíritus. Desde los años 50 hasta los 70 del siglo pasado, período de mayor auge del espiritualismo, las amas de casa comenzaron a organizar tardes de té que se convertían en sesiones caseras para sus amigas. Las asistentes, a su vez, descubrían sus supuestos talentos de médiums. De hecho, la mediumnidad parecía ser cosa hereditaria, pues en muchas familias todas las mujeres parecían compartir el don. Debido a las críticas de la prensa contra las médiums por corromper su feminidad con esas prácticas, muchas de ellas evitaban la publicidad y se conformaban con el pequeño pasatiempo social que significaba. Otras, en cambio, se hicieron profesionales, anunciándose y cobrando por sus actuaciones. Los médiums que se lanzaron a dar conferencias en diversas instituciones y a deleitar y sorprender al público con el histrionismo de sus profundas voces de estado de trance, siempre fueron mayormente mujeres. Cora Richmond, famosa en ambas riberas del Atlántico, dictaba "conferencias en trance". El público seleccionaba un jurado (generalmente integrado por hombres) que elegía el tema de la disertación, casi siempre sobre ciencias o sobre algún tema "masculino". Entonces la señora Richmond caía en trance y dictaba de inmediato una conferencia "espiritual" sobre el tema escogido. La audiencia quedaba invariablemente impresionada, aunque los escépticos sostenían que las charlas eran insulsas, monótonas y predictibles.

Otras médiums femeninas eran más espectaculares, afirmando estar poseídas por espíritus masculinos que las "obligaban" a blasfemar y a beber whisky a pico de botella. En los Estados Unidos, dos médiums femeninas se entraron a dar puñetazos en el escenario porque sus controles se odiaban. Semejantes histrionismos tanto asombraban como divertían a los espectadores de ambos sexos. La mediumnidad espiritualista tuvo también su costado de liberación sexual. Médiums y clientes disfrutaban por igual del contacto físico al tocarse las manos, rodillas, piernas y pies, y de besar y acariciar las materializaciones "espirituales".

Algunas médiums iniciaban relaciones amorosas a sugerencia de sus espíritus. Las que daban a luz hijos ilegítimos decían a veces que sus niños eran 'bebés de los espíritus', resultado del aparejamiento con sus controles. Otras decían que sus controles les ordenaban que se divorciaran, y que aconsejaran a otras mujeres que hicieran lo mismo.

A pesar de la fama, la notoriedad y la libertad, pocas veces la mediumnidad condujo a la riqueza. Algunos médiums afortunados, como Daniel Dunglas Home, atrajeron a ricos benefactores. En los Estados Unidos, una médium normal ganaba cinco dólares por una función nocturna fuera de su casa, y un dólar la hora en su casa. Las mujeres médiums se quejaban amargamente de sus bajos ingresos. El ostracismo era otro de los riesgos que corrían. A pesar de la adulación de sus clientes, muchas mujeres convertidas en médiums se vieron rechazadas por familiares y amigos que no aprobaban su comportamiento.

La mediumnidad, especialmente la física, se vio acusada de fraude en los primeros tiempos del espiritualismo. La competición llevó a algunos médiums a valerse de los artificios de la magia para producir efectos especiales. Muchos médiums que decían materializar espíritus fueron sorprendidos in fraganti impersonando ellos mismos a los espíritus, deambulando envueltos en gasa por los oscuros cuartos de las sesiones. Ver Materialización. El físico-químico británico William Crookes, que investigaba a los médiums, aseguraba que de los más de cien médiums que conocía, todos recurrían ocasionalmente a los trucos. Algunos de los médiums desenmascarados, como Eusapia Palladino, se quejaron de que las expectativas del público los habían obligado a hacer trampa. La mayoría de la mediumnidad espiritualista que se practica hoy en día es mental. Sin embargo, los fraudes no explican todos los fenómenos relacionados con la mediumnidad. Es posible, por ejemplo, que en la mediumnidad tenga lugar una auténtica psicokinesis, pero el que sea provocada por el médium mismo o por los espíritus es cuestión de controversia.

Algunas teorías han sostenido que la mediumnidad es una forma de desequilibrio mental, porque en la esquizofrenia ocurren fenómenos similares: estados alterados de conciencia, visiones, voces y la posesión temporal del enfermo por un ente o personalidad espiritual. Muchos médiums prominentes han sido entrevistados y observados por psiquiatras y psicólogos. Sin embargo, los médiums llevan una vida normal y aprenden a controlar sus estados de trance, mientras que los esquizofrénicos no tienen control sobre las voces, visiones y personas, las que los toman desprevenidos.

A partir de finales del siglo XIX, los investigadores de la psicología paranormal comenzaron a estudiar a los médiums en busca de pruebas de supervivencia después de la muerte. Y aunque con algunos médiums se obtuvieron resultados impresionantes, la investigación no ha arrojado resultados definitivos. El interés científico en los médiums disminuyó a partir de la segunda mitad del presente siglo, a medida que los investigadores desplazaban su interés hacia otras áreas.