¿QUÉ ES LA MEDIUMNIDAD?
Se llama Mediumnidad a la Canalización Telepática con entidades espirituales o con el Thetán (90% espiritual no encarnado) de cada persona. El espÃritu se comunica mediante conceptos y el decodificador (o mente) de médium transforma dichos conceptos en lenguaje hablado. Esta técnica no es recomendable para aquellos canalizadores que son muy emocionables o tienen altibajos psicológicos, ya que los espÃritus del error pueden aprovecharse de esa circunstancia, no solo para transmitir mensajes equivocados, sino también para perturbar a dicho médium, desestabilizando aun más su estado.
La mediumnidad es la comunicación entre seres humanos y entidades que no pertenecen al plano de existencia fÃsico donde nos desenvolvemos. Existen muchas referencias históricas a este tipo de comunicaciones entre hombres y entidades de los planos espirituales. Todas las grandes religiones milenarias conservan, y asà podemos constatarlo en los libros que nos han legado, referencias concretas a este hecho. La Biblia, el libro sagrado de la religión judeo- cristiana, relata un episodio ocurrido más de mil años antes del nacimiento de Jesús. En ese entonces, el rey Saúl hace echar de las tierras de Israel a todos los adivinos y nigromantes, porque la Ley de Moisés prohibÃa formalmente la evocación de los muertos. Y, sin embargo, el propio Saúl, atemorizado por el poder que estaban desplegando los filisteos, se apresuró a buscar un vidente clandestino, pues querÃa pedir consejo al profeta Samuel, que acababa de fallecer. Logró encontrar a una vidente, la maga de Endor, dirigiéndose prestamente a la casa de esa mujer. Llevaba vestiduras viejas para no ser reconocido y entró en la vivienda de la vidente, lográndose la comunicación mediúmnica. Fue allà cuando Samuel dijo a Saúl : -¿Por qué me perturbas evocándome? En los relatos mitológicos, Ulises consultaba al adivino Tiresias (10º canto de la Odisea) y Atossa convocaba al rey DarÃo (Los Persas, de Esquilo). También se lee en los poemas de Gilgamesh, el héroe asirio, cuando éste se comunica con su amigo Endiku, que habÃa fallecido tiempo atrás. Es para destacar que, en todas las épocas, siempre hubo cristianos pidiendo favores a sus santos, con el convencimiento de que éstos podÃan escucharlos y atender sus requerimientos. Esto último con el beneplácito de la propia Iglesia Católica que, sin embargo, prohibió más tarde los intentos de comunicación con los espÃritus - lo que demuestra que lo consideraba posible - porque decidieron asumir la proscripción de las antiguas legislaciones hebreas. En el Nuevo Testamento se habla de que Dios concede dones espirituales diversos. Entre ellos figura el Don de discernimiento de espÃritus (1 Cor, 12, 10), pero las autoridades eclesiásticas decidieron en su momento que ese donde comunicación del que hablaba San Pablo no le habÃa sido concedido a todo el mundo y acordaron preservar a los feligreses de los posibles contactos con espÃritus malignos. Lo real, de todas maneras, es que la creencia de que es posible comunicarse con las entidades que habitan el mundo espiritual, es algo admitido desde hace milenios por todas las religiones. Lamentablemente, en Occidente, a causa de la prohibición religiosa y el miedo de ser quemados en la hoguera, la inmensa mayorÃa de los feligreses se abstuvo de intentar ningún tipo de comunicación con los espÃritus… En este tema existe la avidez de la comunicación mediúmnica por la consulta con seres queridos que han desaparecido del plano fÃsico o por averiguar temas futuros mediante la precognición espiritual. Dejan de lado lo más importante: Los mensajes de los Maestros de Luz, que pueden guiar el camino evolutivo del hombre. Es por eso que la segunda parte del libro EL CIELO RESPONDE consta de diálogos con distintas entidades espirituales de Luz que, a través de contactos mediúmnicos, dan diversos mensajes para la orientación de las personas que deseen acceder al camino hacia la Esencia Divina. Lo importante es tomar conciencia que somos espÃritus en evolución y que la única manera de elevarnos es dando Amor.
Cada ser humano cumple en el plano fÃsico un determinado rol (hombre, mujer, padre, madre, hijo, dentista, pintor, agrónomo, maestra, etc.) y la muerte no es más que la caÃda del telón que pone fin al personaje pero no al actor que le dió vida. El error del Espiritismo ha sido poner énfasis en la supervivencia del rol, ¡que es precisamente el que desaparece definitivamente! Nadie puede comunicarse con un ser querido (un padre, por ejemplo), de la misma forma que nadie puede comunicarse con el personaje de un film (¿quién serÃa tan iluso como para querer entrevistarse con James Bond, el personaje de ficción creado por Ian Fleming e interpretado en el cine por Sean Connery?). Sà es posible, y el Grupo Elron lo hace rutinariamente, la comunicación con el actor que lo interpretó. Cuando nosotros decimos, por ejemplo, que estamos en comunicación telepática con Thot (Hermes Trismegisto), lo que queremos decir en realidad, es que estamos en comunicación con Tar, el ser espiritual que interpretó ese personaje en Egipto y no con el propio Thot, que no era más que un rol efÃmero que desapareció cumplida su finalidad. La única muerte que existe, por lo tanto, es la del rol. Muere el personaje, pero no el actor-espÃritu que le dio vida. Quiero aclarar muchas dudas que siembran algunas escuelas espirituales al decir que muchas parejas se relacionaron karmáticamente en vidas anteriores y, en la encarnación actual, pueden tener algunos conflictos. La solución que dan esos centros esotéricos es tratar de cortar los supuestos lazos kármicos que atan a las parejas hasta que ambos (o uno de ellos) paguen dicha deuda kármica. ¿Donde está la falla en dicha teorÃa? En que esas escuelas se olvidan (o desconocen) que solo encarnan los "personajes" y, al desencarnar los mismos, sus roles dejan de ser para dar paso al "actor" que los interpretó. Y si los que se involucraron fueron meros personajes, el espÃritu (actor) no se genera ninguna deuda kármica y no hay lazos reales que cortar, pues el amor personal en esa vida termina al completarse el ciclo de esa encarnación. El "personaje" más importante fue el Maestro Jesús, quien enseñó el Camino del Amor como el más valioso de los senderos. Si recuerdan que solo encarna el 10% del total del espÃritu, el mérito de Jesús fue invalorable. En la actualidad su espÃritu es Logos Solar de este sistema y periódicamente brinda (a través de Mediumnidad) diversos Mensajes de Luz. A través de la mediumnidad, los espÃritus que tienen cuerpo fÃsico (encarnados) pueden comunicarse con los que no lo tienen (desencarnados). Capacidad de establecer comunicación, en estado de trance, con entes supuestamente inmateriales, que a veces va acompañada de fenómenos fÃsicos paranormales. La mediumnidad es una práctica antigua y universal que se realiza con el fin de comulgar con lo divino, profetizar, comunicarse con los espÃritus de los muertos, ejecutar hazañas paranormales y canalizar la fuerza vital universal con el objeto de curar.
La mediumnidad puede corresponder a dos grandes categorÃas: la mental y la fÃsica. En la mental, el médium se comunica a través de la visión interior, la clariaudiencia, y la escritura y el habla automáticas. La mediumnidad fÃsica se caracteriza por toques, apariciones, levitaciones y el movimiento de objetos y otros fenómenos paranormales. Los médiums de ambas categorÃas se comunican con los espÃritus por intermedio de uno o más entes denominados "controles" (o espÃritus guÃas), que por lo general permanecen constantemente con el médium. Entre los parapsicólogos prevalece la teorÃa de que los controles no son espÃritus externos, sino aspectos secundarios de la personalidad del médium que se exteriorizan. Sin embargo, los creyentes aceptan la existencia de los espÃritus.
El don de la mediumnidad se manifiesta a edad temprana, cuando el niño percibe el mundo oculto. Especialmente en Occidente, esta capacidad puede ser reprimida por los adultos que mantienen una actitud desaprobatoria. Pero la mediumnidad puede manifestarse a cualquier edad, pudiendo ser desencadenada por traumatismos como un golpe en la cabeza, por una intensa experiencia emocional, una experiencia al borde de la muerte o un dolor profundo. En el Occidente contemporáneo la mediumnidad es el sello del espiritualismo, y trata básicamente de la comunicación con los muertos. Antes del desarrollo del espiritualismo a nediados del siglo XIX, los mesmeristas habÃan descubierto que algunos sujetos, al ser "magnetizados" o hipnotizados, parecÃan caer bajo el control de los espÃritus y comunicaban mensajes "desde el más allá".
A medida que el espiritualismo se difundÃa, comenzó a atraer hacia la mediumnidad principalmente a las amas de casa, no necesariamente porque las mujeres tuviesen una mayor predisposición hacia la mediumnidad, sino por el alivio que representaba en sus estrechas existencias. La mediumnidad atrajo la atención sobre estas mujeres y, lo que es más importante, les dio libertad tanto para viajar como para el escandaloso comportamiento "provocado" por los espÃritus. Desde los años 50 hasta los 70 del siglo pasado, perÃodo de mayor auge del espiritualismo, las amas de casa comenzaron a organizar tardes de té que se convertÃan en sesiones caseras para sus amigas. Las asistentes, a su vez, descubrÃan sus supuestos talentos de médiums. De hecho, la mediumnidad parecÃa ser cosa hereditaria, pues en muchas familias todas las mujeres parecÃan compartir el don. Debido a las crÃticas de la prensa contra las médiums por corromper su feminidad con esas prácticas, muchas de ellas evitaban la publicidad y se conformaban con el pequeño pasatiempo social que significaba. Otras, en cambio, se hicieron profesionales, anunciándose y cobrando por sus actuaciones. Los médiums que se lanzaron a dar conferencias en diversas instituciones y a deleitar y sorprender al público con el histrionismo de sus profundas voces de estado de trance, siempre fueron mayormente mujeres. Cora Richmond, famosa en ambas riberas del Atlántico, dictaba "conferencias en trance". El público seleccionaba un jurado (generalmente integrado por hombres) que elegÃa el tema de la disertación, casi siempre sobre ciencias o sobre algún tema "masculino". Entonces la señora Richmond caÃa en trance y dictaba de inmediato una conferencia "espiritual" sobre el tema escogido. La audiencia quedaba invariablemente impresionada, aunque los escépticos sostenÃan que las charlas eran insulsas, monótonas y predictibles.
Otras médiums femeninas eran más espectaculares, afirmando estar poseÃdas por espÃritus masculinos que las "obligaban" a blasfemar y a beber whisky a pico de botella. En los Estados Unidos, dos médiums femeninas se entraron a dar puñetazos en el escenario porque sus controles se odiaban. Semejantes histrionismos tanto asombraban como divertÃan a los espectadores de ambos sexos. La mediumnidad espiritualista tuvo también su costado de liberación sexual. Médiums y clientes disfrutaban por igual del contacto fÃsico al tocarse las manos, rodillas, piernas y pies, y de besar y acariciar las materializaciones "espirituales".
Algunas médiums iniciaban relaciones amorosas a sugerencia de sus espÃritus. Las que daban a luz hijos ilegÃtimos decÃan a veces que sus niños eran 'bebés de los espÃritus', resultado del aparejamiento con sus controles. Otras decÃan que sus controles les ordenaban que se divorciaran, y que aconsejaran a otras mujeres que hicieran lo mismo.
A pesar de la fama, la notoriedad y la libertad, pocas veces la mediumnidad condujo a la riqueza. Algunos médiums afortunados, como Daniel Dunglas Home, atrajeron a ricos benefactores. En los Estados Unidos, una médium normal ganaba cinco dólares por una función nocturna fuera de su casa, y un dólar la hora en su casa. Las mujeres médiums se quejaban amargamente de sus bajos ingresos. El ostracismo era otro de los riesgos que corrÃan. A pesar de la adulación de sus clientes, muchas mujeres convertidas en médiums se vieron rechazadas por familiares y amigos que no aprobaban su comportamiento.
La mediumnidad, especialmente la fÃsica, se vio acusada de fraude en los primeros tiempos del espiritualismo. La competición llevó a algunos médiums a valerse de los artificios de la magia para producir efectos especiales. Muchos médiums que decÃan materializar espÃritus fueron sorprendidos in fraganti impersonando ellos mismos a los espÃritus, deambulando envueltos en gasa por los oscuros cuartos de las sesiones. Ver Materialización. El fÃsico-quÃmico británico William Crookes, que investigaba a los médiums, aseguraba que de los más de cien médiums que conocÃa, todos recurrÃan ocasionalmente a los trucos. Algunos de los médiums desenmascarados, como Eusapia Palladino, se quejaron de que las expectativas del público los habÃan obligado a hacer trampa. La mayorÃa de la mediumnidad espiritualista que se practica hoy en dÃa es mental. Sin embargo, los fraudes no explican todos los fenómenos relacionados con la mediumnidad. Es posible, por ejemplo, que en la mediumnidad tenga lugar una auténtica psicokinesis, pero el que sea provocada por el médium mismo o por los espÃritus es cuestión de controversia.
Algunas teorÃas han sostenido que la mediumnidad es una forma de desequilibrio mental, porque en la esquizofrenia ocurren fenómenos similares: estados alterados de conciencia, visiones, voces y la posesión temporal del enfermo por un ente o personalidad espiritual. Muchos médiums prominentes han sido entrevistados y observados por psiquiatras y psicólogos. Sin embargo, los médiums llevan una vida normal y aprenden a controlar sus estados de trance, mientras que los esquizofrénicos no tienen control sobre las voces, visiones y personas, las que los toman desprevenidos.
A partir de finales del siglo XIX, los investigadores de la psicologÃa paranormal comenzaron a estudiar a los médiums en busca de pruebas de supervivencia después de la muerte. Y aunque con algunos médiums se obtuvieron resultados impresionantes, la investigación no ha arrojado resultados definitivos. El interés cientÃfico en los médiums disminuyó a partir de la segunda mitad del presente siglo, a medida que los investigadores desplazaban su interés hacia otras áreas.
En el libro de Alice A. Bailey Tratado de los Siete Rayos, editado en 1936, en la página 155 se lee: "En las próximas décadas la ciencia penetrará más hondamente en el reino de lo intangible y trabajará con médiums y aparatos hasta ahora desconocidos. Se descubrirán los medios que facilitarán el contacto con los que actúan fuera del cuerpo fÃsico, y un grupo de médiums operará como intermediario para un número de cientÃficos que están en el más allá y aquellos que aún tienen cuerpo fÃsico".
Las entidades espirituales se comunican mediante conceptos y la transmisión puede ser casi instantánea. No hay un lenguaje determinado en la comunicación, no hay una fonética. En el plano fÃsico, la telepatÃa capta pulsiones emocionales y contenidos mentales. El azar y las variables aleatorias no tienen carga afectiva, por lo tanto, no pueden ser captadas. Cuando el médium se contacta con una entidad espiritual, su cerebro codifica el concepto del Mensaje y lo decodifica en el lenguaje original del "receptáculo". Esto significa que es totalmente falso que un médium, al "tomar" a un espÃritu que en vida estuvo en determinada región, vaya a transmitir en ese idioma o con el acento de la región. Sà se ha notado en distintas sesiones de mediumnidad el tono o énfasis caracterÃstico de cada entidad.Siguiendo con la canalización telepática, mientras los espÃritus intercambian ideas entre ellos, sin que la cantidad de información retrase la comunicación, en el plano fÃsico estamos sujetos a un lenguaje. Y es como si quisiéramos pasar todo el agua del mar a través de un embudo pequeño: el agua (concepto) va a pasar en forma de exiguo chorro (palabras), limitada por la estrechez del embudo (lenguaje).
